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Mostrando entradas de agosto, 2020

#11

Yo me quiero en el extremo del escalofrío, cuando nuestro cariño nos duele en el cuero lo bastante para follar como máscaras; cuando nuestros roles de piedra tiemblan y tu suelo me bota en todo el cielo y mis mocos tienen sangre, cuando me corro en tu vientre después de empapar la rabia y el mundo va a cámara rápida. Me tienes al borde de tu borde cuando duermes y bebo, y solo quiero follarte, cuando me follas y solo quiero beberte. He malgastado tantas noches a tu vera... Y aún así has hecho de tu luna demasiado en mi cielo, hasta el punto que las luces se deforman en tus pieles y se alargan en caricias.

#10

Hemos cerrado infinidad de círculos hasta que el tiempo se conviritió en dardos, en rayas; hasta que el espacio se redujo a una habitación. Sabes bien que he pasado de apolo a dionisio, de dionisio a ares, que me vibra el mundo en las mandíbulas y que vencer me dobla, pero doblarme me retuerce, que apunto fijo al futuro; que seré ciervo por tu piel, si cal, que me machaque el espíritu mientras dormías, por respetar tu luna llena; que corrí ante tus ojos con el culo alaire, botando sin destino por las líneas del cerebro; que nací con un ojo azul y mi mirada terminó glauca igual que mi corazón untándote los labios.

#9

Te meteré los versos por los ojos con mis ojos inyectados y pupilas dilatadas. Te entrarán por el nervio óptico como la podredumbre que se queda al fondo de mi paladar. El mundo ya me ha visto brillar como un cometa a los 20, 21, 22,  23 y 24, 25, 26. Así cuentan el tiempo, las sílabas. ¿De verdad crees  que el lugar de la luna dice donde terminaré? Me has pasado por la piedra y el colchón. habremos paseado como un triunfo por las nubes hasta que devoramos el laurel con ansia, hasta que fermenté, en tu dulzor. por eso se rompió el brindis, por mis sentidos estropeados por el algodón y la lycra, el espacio-tiempo separando nuestra golfería.

#8

Me paseo por un mundo hecho de sombras, las sombras de los escalones, del refilón de tus labios elevándose. Yo estoy a uno punto veinticinco, por defecto; por mi defecto de meterme en las costuras del abismo, mi destino de apneista. porque me educaron pa mearme en la boca de lo divino y me meo como un perro cuando salgo a la calle, como un gato en celo, el tuyo, en tu ropa impecable, en tu Luna blanca, blanca blanca, sonriendo con mi colmillos amarillos. Me laten los anhelos en el cuello, los claroscuros en la garganta la velocidad hasta dolerme las entrañas.

#7

 Yo resigo las huellas hacia atrás, en el afán de caer entre tus garras, me hundo en las ramas rotas y el follaje pisado, en tu aroma asomado por mis fosas. Estoy armando un ariete que no rompe puertas, volviendo a casa por caminos infinitos. Dando vueltas, desnudo, en tu cama y en tu cuerpo, en tu vagina entreabierta y útero receptor. Lloveré sobre mojado con el cuello erguido y la mirada derretida. Porque no me aguanto. No me aguanto de tu espalda igual que un tigre, de romper los átomos que separan nuestra piel e invocar el oleaje de tu placer.

#6

 Está tu corazón y sus pétalos, igual que existe la flor y el pecado. Me arde tu frío en los nervios porque me abrigas del temblor. Me sale la luz de la frente; me salen las nubes, me sale el llanto... me sales tú cuando salgo a la calle como un Sol y al fondo del horizonte relumbras. Me he quitado del misterio, de la mística y me concentré en la disciplina; en mesurar las fronteras del estrés. Por eso conozco los límites y la transgresión, y si me rompo duele el mundo y duele, duele el día y duelen sus riendas en mis muelas; la Luna entrando por tu boca.

#5

 Me meto en tus ojos. Hay un borde de luz en ellos que me habla, un rastro por las baldosas que tiene tu nombre, y el cielo afectándome, cayéndoseme encima. Si por mí fuera, seríamos almas y la carne solo sería comida; no me dolerían los ojos y me guardaría los poemas, me los guardaría  en el témpano del pasado y la cucaracha del futuro. A ti te movería el poto y llevaría tu sonrisa grabada en la coraza, o en el cuero, y verías la mía entremedio del fuego, igual que la ves entremedio del polvo, igual que hacemos el amor vestidos en el sofá. Porque estoy metido, metido; metido en ti por las bránqueas como metida en mi por las narices; como metido el cielo en mi mirada.

#4

 Se vuelve a mezclar realidad y funda del sofá, cuero y piel. El trance de tu caricia me vibra en las encías y la sombra de la pared me habla del cielo nublado, del idioma de los tigres; del tacto de tu lengua. ¿Cómo no vas a llevarte un pedazo de mi carne a tus alturas? Si ya sabes lo que me pasa con tus manos, con tus blandos labios, con la blanda vida. Lo que me gusta y duele volver a empezar de cero. ¿Cómo no voy a llevarte entrometida entre mis llamas? Si ya viste de la anchura de mi espalda de las estrellas y alas que sostengo, de todo lo que cabe dentro de mi pecho.

#3

 Sabes que lo bastante mamao entro a los sitios como si fueran míos, porque me dejé adentro tuyo los poemas y en Troya los tobillos. Porque después de eso el mundo sabe a arena, a fuego, donde te quemo por bruja; donde hundo mis zarpas de chamán. El desconsuelo está en el mar  en el mar de ti. Me esperas levitando donde las boyas y me arden los músculos de tanto ir hacia allí. Azotado por tu bambú me hago simple y tuyo, amiga mía, llamarada y aniquilación.

#2

 Me ves tambalear, tengo la trayectoria errante del vuelo del murciélago, pero mi piel estirada aún te cubre el corazón. Mutan mis nervios ante tus ojos. Según el Sol y el cielo estoy arrastrándome en el suelo o atado a un mástil; con la rabia entre los dientes o con tu amor empañándome el horizonte. Intoxicado por ti, igual que por el batir de alas del colibrí; me levantas de lo obsceno y lo mundano y archivas mi transcurrir. Me vuelvo el cielo que te toca, el infierno entre tus piernas; la corrida en el colchón. ...te vuelves la sincronía sobre mi piel infame, techo y suelo girando  a la misma vez.

#1

 Pasan los días en el calendario igual que en una escalera mecánica. Te veo aunque no te mire y te oigo, aunque no te escuche. Te siento hasta cuando no estás; aunque pienses que no, porque solo ves la lucha que atraviesa mi mirada, mis ojos de metal; estás en mi fragua y en mi yunque y resuenas en mis adentros como el rumor del mar. Tú me has marcado el alma y el cuerpo, mis ojitos de anhelo y haces un oleaje de mis entrañas cuando me remueves los deseos hasta erosionar mi paciencia. me ordenas la existencia y soy mas que lo que soy tras pasar por el prisma de tu voz y soy lo que debería cuando me levanto a tu costado desnudo con mi luz sin percudir